Willis sí asumió la responsabilidad por el fumble ante Kansas City. Admitió que la falta de contacto durante los entrenamientos puede influir, pero no buscó excusas: fue una de esas pocas jugadas que pueden cambiar un partido y tiene que proteger mejor el balón.


Y pese al 0-3, Willis no compra el dramatismo alrededor del equipo. Su idea es sencilla: trabajar, corregir y mejorar. “La percepción es la realidad” para quienes miran desde fuera, pero dentro del vestuario solo importa preparar la siguiente semana y buscar ese 1-0.