Hafley habló primero de la persona, no del jugador. Contó cómo había visto crecer a Achane hasta convertirse en capitán y uno de los líderes del vestuario.
Dijo que le encanta su energía, su entusiasmo y su positividad. Y resumió el golpe de forma sencilla: le rompe el corazón.
Pero perder a Achane no va a cambiar la identidad que Miami intenta construir.
Habrá ajustes: Hafley admite que perder a uno de los mejores jugadores de la liga obliga a hacerlos, pero no renunciará a correr, cree en su línea ofensiva y en los RB que quedan.