Primer partido de la era Jeff Hafley. Primera aparición de Malik Willis como QB de Miami. Y un 20-7 ante Washington que, en realidad, contó dos historias completamente distintas. Vamos con lo que dejó el estreno de pretemporada de los Dolphins.


Miami salió como si aquello no fuera agosto. 14 jugadas. 93 yardas. Touchdown. El primer ataque movió el balón con ritmo, potencia por tierra y un Willis cómodo tanto dentro como fuera del pocket. El estreno del nuevo ataque no pudo empezar mucho mejor.


Willis sólo necesitó una serie para dejar buenas sensaciones: 4/5, 43 yardas y dos carreras de 9 yardas. Pero más que los números, gustaron la precisión, la movilidad y la tranquilidad con la que dirigió un ataque que parecía saber exactamente qué quería hacer.


Y apareció Caleb Douglas. Primero dejó escapar una gran jugada al pisar fuera. Poco después respondió con la acción ofensiva de la noche: recepción a una mano de 28 yardas en 3ª y 5. El rookie sigue trasladando al campo lo que viene enseñando durante el camp.


También funcionó el juego terrestre. De’Von Achane castigó por dentro durante toda la primera serie y terminó culminándola desde la yarda 1. La OL titular abrió espacios y Willis añadió otra amenaza con sus piernas. Una combinación que Bobby Slowik querrá explotar.


Hasta ahí, casi todo eran buenas noticias. Willis y buena parte de los titulares se marcharon tras esa primera serie. Entró Quinn Ewers. Y el partido de Miami cambió por completo.


Ewers nunca encontró ritmo: 1/8, 27 yardas y una INT. Tuvo poca ayuda, protección deficiente, algún drop y desajustes con sus receptores; pero también dejó malos lanzamientos y una sensación preocupante: el juego parecía ir demasiado rápido para él.


La diferencia entre titulares y suplentes fue el gran aviso de la noche. Tras el 7-0 inicial, Miami no volvió a anotar. Washington encontró carreras explosivas, completó varias jugadas largas y aprovechó una presión al QB de los Dolphins prácticamente inexistente durante muchos snaps.


Hubo, eso sí, flashes interesantes entre los jóvenes. Marco Wilson interceptó un pase, Chris Johnson estuvo cerca de otro, Max Llewellyn participó en un sack y jugadores como Kadyn Proctor, Jonah Savaiinaea, Jacob Rodriguez o Trey Moore acumularon muchos snaps.


La defensa también tuvo dos caras. Voló hacia el balón al principio y mejoró otra vez tras el descanso, pero durante el segundo cuarto Washington expuso la falta de profundidad: demasiados huecos, poco pass rush y problemas para frenar el juego terrestre.


Cam Miller tampoco consiguió levantar el ataque: 3/11 y dos intercepciones. Entre Ewers y Miller, Miami acabó con 4 completos en 19 intentos y 3 INT. Después de la primera serie de Willis, el ataque prácticamente desapareció.