La salida de Garfinkel de la gestión diaria no es solo un relevo empresarial. También redefine quién tendrá la última palabra sobre el proyecto deportivo de Miami y aclara una jerarquía que hasta ahora funcionaba, al menos en apariencia, de forma más difusa.


Daniel Sillman será el CEO de Ross Sports & Entertainment, la nueva estructura que agrupa a Dolphins, Hard Rock Stadium, GP de Miami, Miami Open y otros activos. Pero para el aficionado, lo importante está en otra línea del anuncio: también supervisará football.


Jeff Hafley, Jon-Eric Sullivan y Brandon Shore reportarán directamente ante Sillman. El reparto inicial parece claro: Hafley dirige el equipo, Sullivan controla la plantilla y Shore gestiona contratos y límite salarial.


La colaboración seguirá siendo la filosofía oficial. Pero cuando entrenador, general manager y responsable financiero discrepen sobre una decisión importante, la nueva cadena de mando señala a Sillman como árbitro final.


No llega completamente ajeno al proyecto deportivo. Sillman participó en los procesos que llevaron a las contrataciones de Sullivan y Hafley. La nueva etapa de los Dolphins ya lleva, por tanto, parte de su firma.


Eso también implica continuidad. No parece el comienzo de otra reconstrucción inmediata, sino la consolidación del proyecto iniciado en enero. Sillman tendrá incentivos para darle tiempo antes de plantear cambios profundos.


El contraste con la etapa de Garfinkel es inevitable. Bajo su gestión, Miami construyó un enorme ecosistema deportivo y de entretenimiento alrededor del Hard Rock Stadium. El crecimiento fuera del campo fue incuestionable.


Dentro del campo, la historia fue distinta: Miami sigue sin ganar un partido de playoffs desde la temporada 2000. Ese desequilibrio entre éxito empresarial y resultados deportivos es el gran reto que hereda la nueva dirección.


El cambio no promete victorias por sí mismo, pero sí concentra la responsabilidad. Si el proyecto Hafley-Sullivan funciona, será el primer éxito de Sillman. Si vuelve a fracasar, ya no habrá dudas sobre quién ocupa la cima de la estructura.