Jeff Hafley habló tras el estreno de pretemporada ante Washington y volvió a hacerlo al día siguiente, después de revisar el partido. Entre ambas ruedas de prensa dejó muchas pistas sobre lo que vio, lo que le preocupa y, sobre todo, el equipo que quiere construir en Miami.


Hafley lleva hablando de physicality prácticamente desde que llegó a Miami. Contra Washington, especialmente mientras estuvieron los primeros equipos sobre el campo, empezó a verla. Y cuando repasó el partido con sus jugadores quiso asegurarse de que todos entendieran exactamente a qué se refería.


Uno de los ejemplos fue Jonah Savaiinaea. Hafley mostró delante de todo el equipo varias jugadas del guard en las que salía rápido del snap, desplazaba a su defensor y terminaba el bloqueo. No buscaba simplemente elogiar a Jonah. Quería enseñar cuál debe ser el estándar.


También hubo buenas sensaciones con Kadyn Proctor. Miami quiso correr con potencia por dentro y sus jóvenes guards respondieron desplazando defensores y abriendo carriles. Era precisamente esa clase de juego físico la que Hafley llevaba reclamando durante todo el camp.


En defensa encontró algo parecido. Le gustó cómo los interiores cerraron espacios contra la carrera y cómo los edges protegieron el exterior. Y cuando llegó el turno de Chop Robinson fue todavía más claro: “Chop was violent.” En el lenguaje de Hafley, difícilmente hay un elogio mayor.


Pero tampoco dio el trabajo por terminado. La pregunta que lanzó después es probablemente más importante: ¿seguirán jugando así cuando estén cansados, cuando avance el camp o cuando llegue el siguiente partido? Ser físico durante unas series no basta. Hafley quiere que se convierta en hábito.


Su lectura de Quinn Ewers también fue interesante. El 1/8, 27 yardas y una INT fue difícil de maquillar, pero Hafley quiso separar el resultado de cada jugada de la responsabilidad del QB. En al menos dos oportunidades de big play, explicó, Ewers había hecho lo que debía.


Eso no significa que Hafley considerase bueno su partido. Significa que no quiere evaluar al QB sólo mirando la estadística. De momento tampoco parece haber urgencia por buscar fuera: Ewers continúa como QB2 y Miami quiere seguir viendo cómo responde durante la pretemporada.


Con Ollie Gordon II, en cambio, apareció otra cara de Hafley. Después de que el RB recibiese una penalización por conducta antideportiva al lanzar el balón hacia un rival, Hafley lo sacó inmediatamente del partido. No fue un calentón. Fue deliberado.


Hafley habló con Gordon, le explicó por qué aquellas penalizaciones son egoístas y durante un tiempo lo dejó en el sideline. Más tarde volvió a darle entrada. Al día siguiente volvió a hablar sobre el incidente, el mensaje no iba dirigido únicamente a Gordon.


Hafley lo resumió con una idea que probablemente escucharemos muchas veces: Si dices que existe un estándar, tiene que haber consecuencias cuando alguien no lo cumple. De lo contrario, ese estándar no significa nada. Y eso también forma parte de la reconstrucción que está intentando hacer en Miami.