Ewers nunca encontró ritmo: 1/8, 27 yardas y una INT. Tuvo poca ayuda, protección deficiente, algún drop y desajustes con sus receptores; pero también dejó malos lanzamientos y una sensación preocupante: el juego parecía ir demasiado rápido para él.


La diferencia entre titulares y suplentes fue el gran aviso de la noche. Tras el 7-0 inicial, Miami no volvió a anotar. Washington encontró carreras explosivas, completó varias jugadas largas y aprovechó una presión al QB de los Dolphins prácticamente inexistente durante muchos snaps.