Tras analizar el impacto del nuevo kickoff, me parecía interesante mirar otra jugada clave de equipos especiales: el punt. Una acción mucho menos visible, pero fundamental para entender cómo los equipos gestionan el campo en la NFL actual.
Entre 2021 y 2025 el número total de punts por temporada se mantiene relativamente estable. No se patea mucho menos que antes, pero sí ha cambiado de forma clara el objetivo de la jugada.
Uno de los datos más claros es la distancia media del punt. Año tras año los punters han ido aumentando sus promedios, superando con frecuencia la barrera de las 50 yardas brutas, algo poco habitual hace apenas una década.
Mientras que en años anteriores el promedio era de 46–48 yardas, en 2022 y 2023 punters líderes superan 53 yardas, y en 2025 se repite ese rango alto o superior con mejores promedios de distancia. Como ejemplo Daniel Whelan en 2025 promedió 51.7 yardas por punt, rompiendo récords de franquicia
Este aumento no responde sólo a potencia. El punt moderno prioriza hang time, colocación y trayectoria. El objetivo no es ganar yardas, sino reducir al máximo las opciones de retorno del rival.
Esto se refleja en el número de retornos. Entre 2021 y 2025 los retornos de punt por partido se mantienen estables o incluso descienden ligeramente, situándose alrededor de 1,5–1,6 por equipo y encuentro.
El porcentaje de fair catches también aumenta. Cada vez más punts se reciben sin retorno, lo que explica por qué una mayor distancia no se traduce en más yardas ofensivas tras la recepción.
Otro dato clave es el crecimiento de los punts dentro de la yarda 20. La colocación del balón se ha convertido en una prioridad, incluso por encima de la distancia total de la patada.
Por eso la distancia neta del punt crece mucho menos que la bruta. La jugada evoluciona hacia el control territorial y no hacia la generación de juego abierto.
El punt moderno no busca el retorno. Busca forzar drives largos y condicionar el playcalling desde el inicio de la posesión.
Mientras el kickoff ha recuperado protagonismo con el cambio de reglas, el punt ha seguido el camino contrario: menos riesgo y más control del campo.
Sí, no se usa el mismo balón para patear que para jugar. Hay varias razones para ello.
Realmente ahora mismo desconozco la regla de los balones de patada, la buscaré y la añadiré a estos hilos que estoy creando sobre los equipos especiales.
Mañana la evolución de los Field Goals